El legadO
Desde San Pedro de los Olivos, compartimos una historia
tejida con paciencia, memoria y oficio.
En la Casa Museo de la Makana conservamos una técnica que ha pasado
de generación en generación. Cada hilo, cada nudo y cada color forman
parte de nuestra identidad y de la tradición viva de Gualaceo.
Nuestra historiA
La Casa Museo de la Makana nace del deseo de conservar y compartir una tradición que forma parte de nuestra vida. Aquí, el tejido no es solo un oficio: es una herencia familiar, una memoria de Gualaceo y una forma de mantener viva la técnica ancestral del ikat.
A través de nuestras manos, nuestros telares y nuestros colores, seguimos dando vida a piezas que hablan del tiempo, del territorio y de quienes nos enseñaron este camino.
Quienes guardan el oficiO
Don José Jiménez y Ana Ulloa, ambos artesanos de la makana, han dedicado su vida a preservar la makana de Gualaceo y los conocimientos heredados de las generaciones que los precedieron. Desde nuestra casa taller, compartimos con cada visitante el proceso, la historia y el valor de una técnica que exige paciencia, precisión y profundo respeto por este legado.
Cada pieza que nace en este espacio lleva consigo una parte de nuestra memoria familiar y del patrimonio artesanal de nuestro cantón.
Hoy, este legado continúa vivo en la sexta generación. Sus hijos, Ismael Jiménez, Mónica y Abraham, forman parte de esta historia y dan continuidad al arte de la makana.
Antes del tejido, el nudO
Nuestra técnica comienza mucho antes de que la makana llegue al telar. Primero preparamos los hilos, los amarramos con precisión, los teñimos y luego los tejemos hasta revelar los diseños que caracterizan al ikat.
Nada aquí nace al azar. Cada forma, cada color y cada textura responde a un proceso paciente, donde el tiempo y las manos son los verdaderos protagonistas.
Una casa abierta a la memoriA
Abrimos las puertas de la Casa Museo de la Makana para que quienes nos visitan no solo observen una prenda terminada, sino que conozcan el camino que existe detrás de cada tejido.
Aquí, la makana no es únicamente un producto artesanal. Es historia viva, una tradición que seguimos compartiendo con el mundo.